Una aportación correcta, pero que afecte al ritmo del proyecto, no se entiende como mejora, se entiende como un freno al equipo.
A la larga, quien frena el ritmo del grupo, deja de ser invitado a la toma de decisiones, y la respuesta del experto llega siempre después de que la mejora ya esté construida o por terminar.
LLegar tarde, y sin ritmo, convierte una aportación acertada en un problema.
Hilary Atkisson Normanha, escribiendo sobre cómo el trabajo de localización se está adaptando a la IA, define la trampa con precisión: «necesitamos cuatro meses para hacer una evaluación lingüística en condiciones», y lo incómodo es, que cuatro meses puede ser exactamente lo que cuesta una evaluación en condiciones. La respuesta no es incorrecta, pero frena todo el proceso.
Lo que funciona mejor es un aproximación por partes; ver dónde es más probable que el resultado falle, dónde seguramente esté bien y qué cosas van a doler de verdad si nadie las arregla.
Es el mismo orden de operaciones que defendemos en cada encargo: preguntamos qué problema se está resolviendo antes de proponer qué construir, y el experto que quiere ser contratado tiene que adaptarse al ritmo del proyecto para poder ser útil.
Fuente
Hilary Atkisson Normanha — Perfectionism Is a Localization Problem: Your Best Skill Has a Blind Spot




